jueves, 27 de noviembre de 2008

REFLEXION TOTAL: Mi cirugía “cambiará” mi vida.

Hola, muchas veces pensamos que si obtenemos un cambio material, nuestros problemas desaparecerán, mejorando nuestra vida. Les contaré el caso de mi amiga Liliana quizás conozcas alguno parecido.

Liliana, siendo una mujer de 23 años, 1.70cm. de estatura, delgada, con buena figura, una cara bonita y una posición económicamente desahogada, sentía su vida vacía, estaba deprimida. Al verse al espejo decidió que con un aumento de bubis, su vida mejoraría y por fin llagaría el hombre perfecto a su vida. Se aumentó dos tallas de busto y al cabo de dos meses sentía que su vida tenía nuevamente sentido. Conoció a un adinerado policía y creía que el amor había llegado, se embarazó y antes que naciera su bebé, terminó su relación ya que creía que su pareja no la trataba como se merecía. Después de dar a luz y viviendo con sus padres, entró en una entendible depresión, sintiéndose fea y gorda así que decidió aumentarse otra talla de bubis. Después de seis meses decidió casarse con un “abogánster”, con vestido en mano, preparativos hechos y otro bebé en camino, tomó la decisión (influenciada por su madre) de que la boda debía esperar ya que el tipo, según su mamá, era muy dominante y codo. Tuvo a su segundo hijo y su relación amorosa era un caos. Ella pensaba que se debía a la mala figura que la había dejado su segundo hijo. Pero seguramente todo quedaría arreglado con una liposucción, un levantamiento de glúteos y de pasada afilar un poco su nariz. No les quiero ni platicar como fue su recuperación y peor al pasar los tres meses, la nariz ahora sí se le veía horrible, tanto que de una vez acordó la fecha para la cirugía de compostura de nariz. Liliana aceptaba todo el dolor, ya que era por bien de la felicidad que estaba por llegar.

Han pasado tres años y Liliana sigue esperando a que “Brad Pitt” la encuentre. Su físico es ficticio y en su rostro se ve plásticamente vacío e infeliz.

Un día ella me insinuó que porque no me aumentaba aunque sea una tallita de bubis y debo aceptar que lo llegué a considerar, pero pensándolo bien, antes pasaré con mi terapeuta solicitándole una “cirugía mental” para aceptarme tal y como soy y aprender a quererme y enseñar a mis hijas a valorarse, quererse y respetarse sin tener que pasar por una cirugía de bubis o cualquier otra.

“Solo puede ser feliz siempre el que puede ser feliz con todo” CONFUCIO.


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