viernes, 21 de noviembre de 2008

REFLEXION TOTAL: Soledad ¡No podré con ella!

Después de 22 años de casada el marido de Aurelia la había dejado por una mujer mucho más joven que ella. A sus 50 años no podía creer que tenía que vivir sola, y como resultado de esta experiencia tuvo problemas de salud muy serios. Pasó por dos años terribles con una depresión aguda y una completa falta de interés por la vida, la cual siempre había girado alrededor de sus hijos y de su esposo, ¿Qué iba a hacer si su bebé de 20 años se había ido de la casa culpándola de la ruptura familiar y su hija ya casada cansada de ser su paño de lágrimas, prefería (con justa razón) alejarse ya de los problemas para no enviciar su propio hogar.

Poco a poco, costándole muchas lágrimas tuvo el coraje de salir adelante. Fue descubriendo el lado positivo de la soledad y en una plática me dijo:

“Ahora que estoy mucho mejor me doy cuenta que la soledad no sólo se disfruta, sino que es la razón de mi propia seguridad. Ahora en vez de lamentarme suelo salir por las tardes a tomarme un café con una de mis mejores amigas: yo”

Quizás a veces pensamos que la vida no es justa y además hay muchas cosas que no podemos controlar, pero lo que sí podemos controlar en esta vida es el elegir cómo reaccionamos ante todo lo que nos suceda, ya sea que estemos solteras, casadas, divorciadas o viudas, como mujeres somos totalmente responsables de nuestros momentos y podemos padecerlos o gozarlos, podemos deprimirnos o levantarnos más enriquecidas como personas.

Hay que recordar que la soledad ha sido compañera esencial en los momentos de crecimiento de grandes personajes en la historia, ¡Aprovechemos ese espacio y ese tiempo!

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