Que tal, talvés alguno de ustedes ha experimentado la siguiente sensación:
SENTIR UN INMENSO PLACER Y COBIJO AL ADQUIRIR OBJETOS. Todo empezó, cuando mi poder adquisitivo se incrementó un poco y descubrí la sensación de placer que da el comprar algo que te guste; empecé a comprar ropa, zapatos, cosméticos y ya no podía pasar algo que me gustara y no lo comprara, tenía que ver como le hacía para obtenerlo y empecé a endeudarme. Cuando obtenía el objeto, en ese momento, sentía placer pero después se iba convirtiendo en un remordimiento, arrepentimiento, un gran enojo y hasta náuseas me producían.
La clásica y conocida explicación que escuchaba de especialistas era que quería llenar un vacío, que mi autoestima era baja, que había tedio en mi vida y que buscaba ser reconocida, entre otras cosas. Acepto que lo anterior es verdadero, pero eso ya lo sabía, lo que me hacía falta era saber cómo quitar ese impulso que me hervía en la sangre, y por dentro escuchaba la orden de "En sus marcas, listos, fuera: a comprar se ha dicho". Aunque trataba de reprimirme, resultaba peor, era como si le pusieran la tapa a una olla exprés y al quitarla el impulso era aún más incontrolable y las consecuencias económicas ya te las podrías imaginar.
El caso no lo tengo dominado aún (y creo que la mayoría de las mujeres no lo dominamos) pero si ha pasado de ser una adicción a un gusto controlado.
Lo que a mi me ayudó fue lo siguiente: me involucre mucho en una actividad física que me gustara, así distraía a mi mente y ejercitaba a mi cuerpo liberándolo de la ansiedad, la cual me hacía ir de compras.
Recibí el apoyo de un terapeuta, aunque la verdad si no te propones a salir tú misma de esto, con todo y terapeuta sería imposible.
Le contaba mi problema a mis amigos o familiares, así podía ver mi problema desde fuera ya que al platicarlo me daba cuenta del trastorno compulsivo que existía en mí.
Cuando iba a algún centro comercial y empezaba el deseo compulsivo de comprar, al ir caminando trataba de respirar a un ritmo tranquilo y fijaba mi atención en sentir alguna parte de mi cuerpo, por ejemplo las piernas o mis manos; eso me ayudaba a relajarme y a superar el estado momentáneo de ansiedad.
Me acordaba de los momentos tan difíciles a la hora de enterarme de mis deudas y la culpa que sentía por desbalancear de tal manera la economía de mi familia.
Al principio me reprimía mucho, lo cual no era saludable ni era la cura perfecta; sin embargo, sí logre empezar a realizar solamente compras necesarias y de una manera mucho más organizada.
Realmente no ha sido fácil salir de esto, ya que como cualquier vicio, se necesita de fuerza de voluntad, disciplina y apoyo; pero de que se puede, claro que se puede y para esto hay que actuar.
COMO SE DICE POR AHI:
SENTIR UN INMENSO PLACER Y COBIJO AL ADQUIRIR OBJETOS. Todo empezó, cuando mi poder adquisitivo se incrementó un poco y descubrí la sensación de placer que da el comprar algo que te guste; empecé a comprar ropa, zapatos, cosméticos y ya no podía pasar algo que me gustara y no lo comprara, tenía que ver como le hacía para obtenerlo y empecé a endeudarme. Cuando obtenía el objeto, en ese momento, sentía placer pero después se iba convirtiendo en un remordimiento, arrepentimiento, un gran enojo y hasta náuseas me producían.
La clásica y conocida explicación que escuchaba de especialistas era que quería llenar un vacío, que mi autoestima era baja, que había tedio en mi vida y que buscaba ser reconocida, entre otras cosas. Acepto que lo anterior es verdadero, pero eso ya lo sabía, lo que me hacía falta era saber cómo quitar ese impulso que me hervía en la sangre, y por dentro escuchaba la orden de "En sus marcas, listos, fuera: a comprar se ha dicho". Aunque trataba de reprimirme, resultaba peor, era como si le pusieran la tapa a una olla exprés y al quitarla el impulso era aún más incontrolable y las consecuencias económicas ya te las podrías imaginar.
El caso no lo tengo dominado aún (y creo que la mayoría de las mujeres no lo dominamos) pero si ha pasado de ser una adicción a un gusto controlado.
Lo que a mi me ayudó fue lo siguiente: me involucre mucho en una actividad física que me gustara, así distraía a mi mente y ejercitaba a mi cuerpo liberándolo de la ansiedad, la cual me hacía ir de compras.
Recibí el apoyo de un terapeuta, aunque la verdad si no te propones a salir tú misma de esto, con todo y terapeuta sería imposible.
Le contaba mi problema a mis amigos o familiares, así podía ver mi problema desde fuera ya que al platicarlo me daba cuenta del trastorno compulsivo que existía en mí.
Cuando iba a algún centro comercial y empezaba el deseo compulsivo de comprar, al ir caminando trataba de respirar a un ritmo tranquilo y fijaba mi atención en sentir alguna parte de mi cuerpo, por ejemplo las piernas o mis manos; eso me ayudaba a relajarme y a superar el estado momentáneo de ansiedad.
Me acordaba de los momentos tan difíciles a la hora de enterarme de mis deudas y la culpa que sentía por desbalancear de tal manera la economía de mi familia.
Al principio me reprimía mucho, lo cual no era saludable ni era la cura perfecta; sin embargo, sí logre empezar a realizar solamente compras necesarias y de una manera mucho más organizada.
Realmente no ha sido fácil salir de esto, ya que como cualquier vicio, se necesita de fuerza de voluntad, disciplina y apoyo; pero de que se puede, claro que se puede y para esto hay que actuar.
COMO SE DICE POR AHI:
"Un pensamiento es unas veces un simple movimiento; otras una acción del alma" Joseph Joubert.
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